Salida de la ruta desde la Plaza Mayor y
descenso por la calle Alfonso VIII (nombre del conquistador de
Cuenca) que la une con la parte baja de la ciudad. Se puede ver otro tipo estilo
de viviendas distinto al que podemos ver por la calle de San Pedro (la otra gran
calle de la parta alta) y se puede comprobar la verticalidad de las
casas.
Según descendemos dejamos a la derecha una calle a distinto
nivel, la calle Zapaterías, donde vivía el gremio de zapateros
y que nos conduce a la Plaza del Carmen.
Continuando
por la calle Alfonso VIII vemos que las casas no son, por lo general, como las
de la calle de San pedro, señoriales, sino más bien mansiones de corte burgués y
otras más humildes.
En el numero 36 de la calle Alfonso VIII tenemos la
Casa de los Mendoza (s. XIV al XV). un poco más abajo, en el
87, tenemos la Casa del Corregidor (s. XVII), llamada también
Cárcel Vieja, porque en sus sótanos estuvieron las celdas de la ciudad; y en el
número 89 el Palacete de los Clemente de Aróstegui (s.XVII),
notable familia de Villanueva de la Jara, con sus escudos nobiliarios, rejería y
balcones en la restuarada fachada.
En el numero 87 podremos ver la
Casa del Corregidor o también conocida como la Cárcel Vieja. Se
trata de un bello palacete de planta rectangular y fábrica de sillería (s.
XVII). Y en el numero 89 la Casa de los Clemente de Aróstegui,
bella muestra de arquitectura barroca. Casa-Palacio del siglo XVII, con escudos
nobiliarios, rejería y balcones en la restuarada fachada.
Al final de la
calle Alfonso VIIII, tenemos la iglesia de San Felipe,
conocida también como Oratorio de San Felipe Neri (s. XVIII), adosada al
convento de los Oblatos. Saqueada e incendiada en 1936, y restaurada tras la
guerra civil, podemos contemplar en su interior una profusa decoración de estilo
rococó.
Un poco más abajo, ya en la calle Andrés de
Cabrera, la iglesia de San Juan Bautista, una de las
primeras construidas en Cuenca, de la que hoy sólo se conserva una torre. Un
poco más abajo, la Puerta de San Juan, una de las siete o nueve
que permitía el paso de los ciudadanos a la ciudad, y la única que se conserva
en pie de la primitiva estructura defensiva. Cuentan las leyendas que fué por
esta puerta por donde pasaron las tropas de Alfonso VIII para conquistar la
ciudad, ayudadas de un pastor: Martín Alhaja.
Un poco más abajo, la
Audiencia Vieja, y frente a ésta, el Palacio de Justicia.
Al pasar
la curva conocida popularmente como "de la Audiencia", continuamos el descenso
por la calle Palafox, y a la izquierda con el Edificio Palafox, que
hasta los años 50 sirvió como Instituto de Bachillerato.
Un poco más
abajo, el Puente de la Trinidad, sobre el río Huécar y sustentado por
restos de la antigua muralla. En él, estuvo la Puerta de Huete o de
Madrid, una de las que había en las antiguas murallas.
Al final del
Puente de la Trinidad y dejando a la derecha un parque, llegamos al Puente de
San Antón (seguramente construido sobre la antigua estructura de un puente
medieval anterior a la conquista de Cuenca) y la iglesia de la Virgen de la
Luz, bonita iglesia del siglo XVI, donde da comienzo la Hoz del Júcar y que
guarda en su interior la imagen de Nuestra Señora de la Luz, patrona de la
ciudad.